Ficha rápida
Lo mejor según las opiniones
- Una casa con historia y personalidad: techos altos, suelos hidráulicos y habitaciones decoradas cada una a su manera, con un aire retro que muchos describen como mágico.
- El desayuno: parte buffet y parte a la carta, variado y con producto de calidad. Es lo que más se repite en las opiniones de diez.
- Un trato de casa familiar: los propietarios y el equipo de recepción cuentan la historia de la casa, recomiendan restaurantes y están pendientes de cada detalle.
- En el centro del pueblo: a pocos pasos de la plaza, el castillo y los mejores restaurantes de Begur, todo a pie.
Conviene saber antes de reservar
- No tiene ascensor: son dos plantas en una casa del siglo XIX; a tener en cuenta con maletas grandes o movilidad limitada.
- Campanas y restaurante: el reloj de la iglesia cercana marca los cuartos desde primera hora, y el restaurante de la planta baja se oye hasta medianoche en algunas habitaciones.
- Horarios y pequeños extras: el desayuno empieza a las 9:00, no hay nevera en la habitación y el café de la zona común se paga aparte.
- El coche se queda fuera: el parking está a unos pasos y es de pago, y para bajar a las calas (a 1,7 km) necesitarás coche o el bus de verano.
El Aiguaclara no es un hotel de grandes instalaciones ni de piscina: es una casa. Su valor está en dormir dentro de la historia de Begur, en una de esas mansiones que levantaron los indianos al volver de Cuba, cuidada por una familia que la mima. Si buscas carácter y vida de pueblo, encaja de lleno; si buscas silencio absoluto o servicios de resort, mejor un hotel junto a las calas.
Al restaurar la casa, cada habitación la decoró una persona distinta, y eso explica por qué ninguna se parece a otra. Varios huéspedes repiten estancia precisamente para probar otra habitación.
Las críticas no se centran en el hotel sino en su edificio: puertas que suenan, cañerías antiguas, alguna hormiga en verano o una habitación junto a la entrada. Son el peaje de una casa histórica, y quien lo asume suele salir encantado.
¿Por qué forma parte de mi selección?
Porque es la forma más auténtica de vivir Begur desde dentro: una casa de indianos convertida en hotel sin perder su alma, con un desayuno y un trato que convierten una escapada en un recuerdo.
Lo que más nos sorprendió
Los tocadiscos. Algunas habitaciones tienen uno pequeño y el salón común guarda una colección de vinilos de clásicos del rock que los huéspedes ponen al volver de cenar. Junto al bar de honor, donde te sirves lo que te apetezca y lo apuntas, crean un ambiente de casa de amigos que pocos hoteles consiguen.
¿Es para ti?
¿Es buena opción para recorrer la Costa Brava? Sí: Begur está en el centro del Baix Empordà, y desde aquí Pals, Peratallada y las calas quedan a pocos minutos en coche.
- Ideal para parejas que buscan una escapada romántica con encanto de pueblo.
- Muy recomendable fuera de temporada: en otoño e invierno Begur se vive tranquilo y el hotel resulta especialmente acogedor.
- Para familias, el apartamento con terraza da espacio de sobra, aunque no hay piscina.
Consejos prácticos
- Pide una habitación con terraza o en la planta alta: son las más valoradas y las más alejadas del restaurante.
- Si tienes el sueño ligero, lleva tapones: las campanas de la iglesia forman parte del encanto, pero madrugan.
- Reserva mesa en el restaurante del hotel al llegar; en temporada se llena con clientes de fuera.
- En verano, aparca una vez y muévete a pie por el pueblo; para las calas, sal temprano o usa el bus.
Completa tu viaje a Begur
Begur se disfruta de verdad con coche: las calas, Pals y Peratallada están a pocos minutos. Si llegas en avión, el aeropuerto de Girona-Costa Brava queda a unos 45 minutos.
Servicios reservados a través de Booking.com. Al buscar, indica "Aeropuerto de Girona" como punto de recogida.



